27 de octubre de 2017


Atrévete
Por
Sarah María Pérez Tio
Estudiante de UNIBE

Todos los días haz algo a lo que le temas

Atrévete a soñar, deja que tu mente despegue de este mundo tan superficial y empieza a volar alto, lo más alto que puedas. No permitas que las opiniones de los demás se conviertan en cadenas que te impidan soñar, tus sueños son tan reales como tú los veas, son nuestra única esperanza del futuro, pues son el ticket de entrada a nuestro viaje por la vida.
Atrévete a ser feliz, ríete de vez en cuando, incluso de ti mismo/a y disfruta de las maravillas de la vida. La felicidad se construye día a día. Deja de pensar que serás feliz mañana cuando termines tu carrera o en el futuro cuando te cases o cuando estés estable económicamente, para ser feliz no se necesita dinero, no se necesitan apariencias, ciertamente la felicidad se encuentra en las simplezas de la vida.
Atrévete a escuchar la voz de tu corazón, deja de pensar tanto las cosas y empieza a actuar. Si te fijas, los niños hacen las cosas porque si, no piensan en las consecuencias y lo hacen con confianza. ¿Que nos ha pasado? ¿Por que será que cuando crecemos cambiamos radicalmente hasta llegar a un punto que no somos nada a lo que alguna vez fuimos? Yo te aconsejo que hagas las cosas como los niños, con confianza, sin miedo, sin preocupaciones, sin pensar en el por qué ni el cómo ni el cuándo porque así realmente te darás la oportunidad de vivir nuevas aventuras.
Atrévete a salir de tu zona de confort, saca el miedo de tu vida, deja las penas a un lado, olvídate del fracaso y elimina esa desconfianza en ti mismo/a. La vida no es una competencia, la única competencia está en ti mismo/a, en lo que tienes que hacer para llegar a ser mejor  día a día. Recuerda, la vida es una escuela y está llena de lecciones, nadie nació sabiendo, todos hemos sido principiantes en algún momento de nuestro paso por este mundo, quizás lo seguimos siendo, pero todo se logra a través del aprendizaje, haciendo las cosas por ti y para ti.
Atrévete a sentir, atrévete a reír y haz de este mundo un paraíso de bien en el que todos seamos iguales, en el que no exista discriminación por condición social, por apariencia, por género o por orientación sexual, simplemente un mundo en el que por amor al prójimo nos tratemos con el bien.
Pero también atrévete a llorar cuando las injusticias te agobien o cuando la vida no te sonría. Deja de ponerle filtros a tu corazón y deja que ese dolor que muchas veces sientes, salga, deja que ese llanto que te consume florezca en torrentes de amor, porque también sentir tristeza refleja que estás vivo, que a pesar de la maldad que te rodea, tu corazón late y que aun en la neblina sigues firme.
Atrévete a vivir, como dijo el poeta “somos el resultado de nuestros triunfos y nuestros fracasos”. La vida es como una receta, para conseguir una meta, para progresar y alcanzar el éxito debemos ser valientes, persistentes y disciplinados. La única forma de vivir la vida es viviéndola, permitiéndonos experimentar todo tipo de emociones y experiencias, ya sean buenas o malas, porque al fin y al cabo son esas pequeñas cosas que nos ayudan a crecer.
Atrévete a soñar
Atrévete a ser feliz
Atrévete a volar
Atrévete a vivir

¡Atrévete!!!

23 de octubre de 2017

             Esta es la Regla de ORO para el buen trato.


Todas las religiones coinciden en esta Regla de ORO
A mí me encanta la siguiente interpretación:
"Trata a los demás como te gustaría que los demás te traten a ti"
¿Y a ti cuál interpretación de la Regla de ORO te llama más a la atención?

20 de octubre de 2017

UNIBE obtiene la posición más alta entre las universidades dominicanas en el QS Ranking Latinoamericano 2018
Por:
Loraine Amell Bogaert

 El QS Ranking Latinoamericano colocó a la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en el nivel más alto entre las universidades dominicanas y en el número 123 para América Latina, con lo que logró incrementar 28 puntos con relación a la última medición del 2017.
Los indicadores que mide el QS Ranking Latinoamericano son la reputación académica de la institución, opinión de los empleadores, citas por artículo publicado, proporción de profesores por alumno, profesores con doctorado, publicaciones por académico, impacto en la web y red internacional de investigación.
Estos resultados reflejan los logros alcanzados por la Universidad, la cual ha enfocado sus esfuerzos en la consecución de los objetivos asumidos en su Plan Estratégico, priorizando las áreas que hoy le permiten posicionarse en una posición delantera: Calidad Académica, Impulso a la investigación, Vinculación Universidad-Empresa e Internacionalización.
La formulación de un Modelo Educativo institucional basado en estrategias de aprendizaje activo y apoyado en recursos pedagógicos y tecnología de punta, programas de desarrollo y acompañamiento docente, un currículo orientado al desarrollo de competencias, así como los sistemas de apoyo a los estudiantes, son las iniciativas principales que fomentan la calidad académica en la institución.
El enfoque internacional de la Universidad, el cual ha sido un elemento característico desde su fundación, se ha consolidado a través de los más de 160 acuerdos con universidades e instituciones extranjeras, las más de 65 opciones de movilidad estudiantil en 20 países, los programas de doble titulación y el enfoque global del currículo.
Desde hace ya varios años, UNIBE se ha trazado la meta de ser el referente en investigación académica del país. Hoy día, un equipo de investigadores de excelente formación, dinámico, comprometido con la excelencia y la ética, lideran líneas y centros de investigación en temas de relevancia para el desarrollo nacional y que contribuyen con la creación de conocimiento global.
Desde el Laboratorio de Neurocognición y Psicofisiología, el Instituto de Medicina Tropical y Salud Global, el Centro de Investigación en Biomateriales y Odontología, la Cátedra UNESCO de Inclusión Social y Académica de Personas con Discapacidad y Necesidades Educativas Especiales, así como desde las distintas escuelas, se realizan y publican investigaciones a través de proyectos llevados a cabo con fondos concursables nacionales e internacionales,  muchos de ellos en colaboración con destacadas universidades y centros de investigación, tales como McGill University, National Geographic Society, Tulane University School of Public Health, University of Alabama, University of Pennsylvania; University of Tennessee, Kings College London y Universidad del Bosque (Colombia).

UNIBE reafirma su compromiso con la excelencia para incidir en el desarrollo sostenible de nuestra sociedad a través de egresados, quienes son líderes en sus sectores, de la investigación y de la extensión, con un modelo de gestión vanguardista y un valioso equipo de profesionales que trabajan día a día por la educación superior de calidad.

         ¡¡¡Felicidades a toda la familia UNIBE!!!

9 de octubre de 2017

El Dios Moreno y la gran diosa Mía

Cuento ganador del primer lugar, en la categoría Docentes y administrativos, en el Certamen Literario UNIBE 2017. 

Esa noche, cuando se crearon las estrellas, los dioses se contaron sus terribles secretos. Hay quienes dicen que fue aquí, pero la verdad, hijita —decía el abuelo—, es que cuando eso nada existía, así que nadie lo recuerda. El Dios Moreno había ido hasta ese rincón del universo porque al otro día tendría que partir y ni el abuelo sabía hacia dónde. En lo que todos coinciden, a pesar de que se cuentan múltiples versiones —siguió el abuelo—, es en que cuando el viento estrelló las olas contra el pelo de oro se forjaron los terribles secretos del universo. Al amanecer los secretos eran tantos que, para no poner en peligro al mismo universo —que para entonces era muy joven—, el sobrino de El Dios Moreno, Jovatán, quien también había ido a despedirlo, decidió esparcirlos. Así no se corría el riesgo de que alguien los encontrara y se hiciera superior a todos. Jovatán echó los secretos más pesados al mar, los ligeros los montó en el viento, y convirtió los grandes en moléculas invisibles que esparció por el espacio. 
Hasta esa noche —siguió el abuelo— el mar no era lo que conocemos. Fue allí, mientras El Dios Moreno miraba el cielo, completamente vacío, y le confesaba su amor a la diosa de oro, donde su pelo dorado se extendió sobre el universo. Cuando la diosa intentó recogerlo ya la cabellera había cubierto la tercera parte de los planetas y se había enredado entre los árboles y la tierra. Con dolor la diosa se vio obligada a deshacerse de sus mechones, pero El Dios Moreno para compensarla los convirtió en agua. Eso sucedió una eternidad antes de que los humanos llegaran al planeta. 
¿Cuánto es una eternidad, abuelo? 
Un pedazo tan largo de tiempo que hasta los dioses se aburren de él. A veces, cuando despiertan de su letargo, sus criaturas se les han revelado, pelean guerras absurdas o han desaparecido. 
Cuéntame de los humanos, abuelo. 
Eran la especie más dañina que pobló el universo. Se mataban unos a otros, vivían llenos de odio e irónicamente decían poder amar. 
¿Amar? 
Es un verbo desaparecido junto con su raza. Solo ellos creían poder conjugarlo, pero se trató de una mala interpretación de la historia de la gran diosa Mía y el Dios Moreno. 
Cuenta, abuelo, cuenta. 
Es ridículo, pero ellos también pensaban que el amor lo inventaron los dioses. Eso le daba una dimensión inalcanzable para cualquiera de su especie. Por eso se pasaban la vida persiguiendo algo que jamás existió. 
¿Conociste a algún humano, abuelo? – 68 – 
Por primera vez el abuelo Fitkenk se detuvo como si fuera a decir algo. La pequeña Kabustra creyó intuirlo en el brillo de sus circuitos fosforescentes. 
Volvamos a la historia y deja de distraerme, Kabustra, si quieres que termine. 
El Dios Moreno se quitó el manto y dejó que el viento acariciara sus músculos bruñidos. La Diosa de Oro no hizo lo mismo (algo la ataba al pasado), pero dejó al viento filtrarse por el tesoro de su melena. Llevaban once eternidades sin verse. Dándose algunas caricias con las manos, muchas con las miradas y otras con la voz, empezaron a pintar los mundos con que soñaban. Cuando El Dios Moreno, libre del embrujo de sus ojos verdes y del murmullo de su risa, extendió un brazo hacia el cielo (algunos dicen que el izquierdo), se dio cuenta de que el firmamento estaba vacío. 
—Haré seres para llenar la expansión, contestó El Dios Moreno, que no dejaba de pensar en el cuerpo que sostenían sus brazos. 
—¿Harás qué?, rió la beldad. ¿Querrás decir que tendrás hijos, no? 
—Sí. 
El Dios Moreno estaba frustrado. No había que ser dios para darse cuenta de que el corazón de la diosa no le pertenecía. Mis ojos siempre pertenecerán a quien los haga brillar, recordaba que le dijo una vez. Cosa que estaba seguro —por más dios que fuera— que no podía hacer. 
—Pídeme un deseo, lo interrumpió la diosa, que había vuelto la perla de su vista hacia el infinito —tratando de encontrar los sueños del dios en el espacio—, pero dentro del radio de sus ojos verdes no había ningún movimiento. 
—¿Y? 
—También el corazón tiene sus luchas y no es culpa de nadie. 
—El mío no, estaba muerto cuando nací. 
—Pero si tienes un corazón que no puedes con él de lo grande que es, mi negrito. 
—Si fuera verdad me quisieras, pero prefieres estar con dioses inferiores, aunque sabes que te aman menos. 
—Ni siquiera los dioses domamos el corazón, negrito. 
Cuando eso los dioses desconocían el pecado de la resurrección. Aunque el universo y las fuerzas eran uno. Mucho antes de cualquier creación —decía el abuelo como si no fuera parte nuestra—. Después dejaba caer la barba que se iba extendiendo hasta el piso y formaba manantiales y ríos que hoy echo de menos. Entonces volvía a esos recuerdos que nadie sabía si eran inventados o ciertos. 
¿Qué pasó cuando Mía le contó al Dios Moreno su secreto? 
El Dios Moreno se levantó —siguió el abuelo— y caminó por la orilla de la playa... Los vientos calientes que suben del mar son parte de esa convulsión. 
¿El Dios Moreno amaba a Mía? 
Más que a su propia vida. Esa noche, para recordar su calor y los escasos besos que le dio, le hizo un hermoso regalo. 
—Quiero que todo el universo sepa que te amo más que a él mismo, que sienta celos de ti. 
—Ah sí, morenito, ¿cómo lo harás? 
Mientras la diosa hablaba, el mar y el viento se habían detenido a escucharla, pues nada escapaba a sus encantos. Cada palabra que pronunciaba venía envuelta en una risa irresistible. 
—Sí. Te haré el collar más ostentoso que cualquier diosa pueda lucir. Lo llamaré El Collar de Mía. 
—¿De qué será? 
El Dios Moreno volvió a levantar los brazos hacia la oscuridad del espacio y con sus dedos de músico fue colgando como notas en un pentagrama cada estrella que brilla en el cielo. Nosotros sabemos —cuando decía nosotros, sentía que el abuelo no era parte nuestra— que El Dios Moreno les dio doble imagen a los astros. Los humanos conocían la historia. Si lograban descubrir el centro del collar, jamás se extraviaban, pues allí late el corazón de la gran diosa, pero la parte del Instrumento Universal no la puede ver la mayoría. 
¿Qué es El Instrumento Universal, abuelo? 
La luz no apoca las estrellas. Cuando no las vemos es porque El Dios Moreno está en alguna aventura y su piel se extiende por el universo. Si está melancólico empieza a tocarlas, entonces las estrellas brillan tanto que producen vibraciones. Fue su argucia para no alejarse de Mía y la razón de la música en los astros. 
Abuelo, ¿y cuál era su secreto? 
El viejo Fitkenk siguió con su mirada hacia el piso como si temiera que desde allá arriba El Dios Moreno lo fuera a castigar por su imprudencia. 
Mucho antes de que empezara la ebullición del universo, cuando todo era armonía, se cree que la gran diosa tuvo una relación con Mirlut, el dios de la aventura. Al separar- se se marcharon a galaxias muy distantes. Millones de años después la diosa mandó su mascota favorita —un cometa de cola roja— a contarle a Mirlut que estaba embarazada, pero cuando el saltarín de los astros lo supo se enfureció tanto que con su aliento apagó para siempre al cometa de cola roja y desde entonces se hizo invisible. Una ráfaga de viento que pasaba por allí y que conocía los sufrimientos de Mía vio el asesinato y se lo contó a la diosa. Mía fue al lugar. El cometa apagado se había convertido en una man- cha que llamaron Oscuridad y que amenazaba con tragar- se el universo. El pecado fue tan horrible que, una vez crea- do, solo se podía domesticar y para ello los dioses debían unirse. Antes de eso el universo era todo luz. Pero pasó algo más. Y eso fue lo terrible. Se dice que el amor que sentía Mía por su cometa se trocó en una repulsión semejante por Mirlut. Entonces un pensamiento terrible se posó sobre la diosa y lo escuchó. Para volver a la vida a la criatura, tendría que sacrificar al hijo que llevaba en el vientre. Estaba decidida. Se metió la mano entre las piernas y extrajo el feto, que ya imaginaba tan maldito como su padre, lo con- templó por algún tiempo como se retorcía y lo sacrificó estrellándolo contra la superficie de la roca muerta. Así fue como descubrieron los dioses el pecado de la resurrección. 
¿Y El Dios Moreno? 
Él también había tenido un hijo, pero, a diferencia del de la diosa, el suyo nació. Oí a Viento y Tiempo decir que era hermoso, que el color bruñido que heredaron los hombres es el suyo. Sin embargo, El Dios Moreno nunca cono- ció al niño. Al día siguiente de haber dormido con Nelphy, la diosa del descuido, la Junta Celestial lo envió al otro lado del universo por una eternidad. Cuando volvió, Nelphy había desaparecido y borrado todo rastro que le permitiera encontrarla. Desde entonces la vida de El Dios Moreno fue triste. Arrastraba por el universo una culpa que en parte no era suya. Quería conocer a su hijo, darle alguna galaxia, ponerle Yumpeté, como su planeta favorito —donde las criaturas solo son visibles para él—. Fantaseaba con que su hijo tuviera la facultad de ver este regalo que para ese momento había apartado, jugar a las escondidas entre las nubes, pero no sabía nada, ni siquiera si era dios o diosa. Desde entonces el universo empezó a hacerse amargo y los astros tuvieron que soportar la pérdida del embajador celestial. 
¿Crees que de verdad sucedió así, abuelo?
Tiempo nunca ha mentido ni tiene por qué hacerlo, hijita. Sabía que la historia estaba terminando, así que me atreví 
a dejar salir la pregunta.
¿Cómo lo supiste, abuelo?
Ya te lo dije, Tiempo y Viento hablan de estas cosas en 
sus delirios. Solo tienes que esperar el momento.
¿Y El Dios Moreno, murió?
Cuando volvió para juntarse con la diosa de nuevo en 
aquel lugar, ella no estaba, a pesar de que le prometió que pasaría otra noche con él. La diosa se había ido a otra galaxia. El Dios Moreno perdió la cabeza. Con la calma de siempre deshizo lo que habían creado. Regresó sin decir una palabra, sin un suspiro. Terminó de crear las leyes del universo, por eso las hizo arbitrarias. La impotencia la convirtió en nubes que aún empañan la expansión. Se incomodó tanto que reventó en una niebla de incredulidad que contagió el universo, desde entonces son pocos los que creen. Los dioses no volvieron a aparecer por mucho tiempo y cuando nacía un hombre que los defendiera la maldición de El Dios Moreno renacía en la multitud, la cegaba y los mataba. El Dios Moreno estaba deshecho. Trató de buscarla, pero no apareció. Les rogó a las estrellas que le dijeran su paradero. Sin embargo, la diosa también había dominado sus corazones. Lloró al viento, a otros dioses, a la oscuridad, pero nadie oyó su ruego. Removió todo el universo. Los demás dioses estaban seguros de que nada lo detendría. Amenazó con tragarse el cosmos y dejar solo el que le fuera indispensable para morir de ira. De aquellas explosiones —del humo que le brotaba por la nariz— salió la antimateria. 
Al final se tendió sobre la vastedad del universo, desde entonces su nicho, y dejó al destino que lo manchara todo. Así pasaron las eternidades. Cuando creyeron olvidada su historia, se oyó el rumor de que se había dormido para siempre. A nadie pareció importarle. 
Fitkenk recogió su barba, que se había convertido en un polvo rojizo que manchaba tres constelaciones. Cuando se levantó bostezó y de su bostezo volaron tres cometas. 
Así fue creado el universo. Ya era tiempo de que lo supieras. Espera. ¿Qué sucedió con El Dios Moreno?
Decidió poner fin a su vida y con ello vengarse por siempre del resto de los vivientes. Juró que desde ese día en el universo se moriría por el ser al que menos le importara el sacrificio. Hay quienes dicen que tiempo después —cuando el Dios Moreno se había dormido para siempre— la gran diosa volvió arrepentida, diciéndole a todo el universo que en verdad lo amaba. Y que cuando supo la noticia de su tragedia perdió la cabeza y para confortarse creó la Tierra, con especies parecidas a él, pero son especulaciones. Nadie volvió a verlos. También dice la leyenda que cuando los humanos mataron a los dioses aún no había vuelto a hablar. 

El abuelo se dejó caer por el agujero de gusano que se retorcía a sus pies y la niña se quedó viendo a los cometas que se perdían en la oscuridad. 
Rodolfo Báez 

29 de septiembre de 2017



Sofía: una filosofía de vida plena y feliz
Por
  Miguel Collado, estudiante de UNIBE
  
 La vida bien vivida es un camino hacia la plenitud
 y es plenitud en el camino
L F

El dominio de uno mismo y de nuestra mente caótica es uno de los retos más grande que enfrenta todo ser humano. Platón sostenía que la buena vida, la felicidad, se lograba aplicando cuatro virtudes en la interacción social: La sabiduría, la fortaleza, la templanza y la justicia.
A través del tiempo han surgido seres humanos, iluminados, que han esparcido sus ideas sobre cómo vivir una vida plena y feliz. Jesús, la Madre Teresa, Buda, Confucio, son algunos ejemplos, figuras que nos han brindado conocimientos para alcanzar el equilibrio personal, para alcanzar una vida plena.
¿Estás tú satisfecho con la vida que estás llevando? ¿Estás en el camino correcto para alcanzar tu propia realización personal? O ¿Necesitas hacer algún cambio en tu vida? ¿Tienes una filosofía que guíe tu vida?
Yo creo que todos poseemos una filosofía de vida. Lo único que varía es el nivel de conciencia de cada uno sobre la misma, varía el grado de moralidad y estabilidad dentro de nuestras creencias. Por ejemplo, un hombre americano secular podría vivir una vida basada en una filosofía de placeres, “comamos y bebamos que mañana moriremos”, puro hedonismo, emborrachándose eufóricamente los fines de semana y teniendo relaciones descontroladas. Viviendo “on the edge,” en el borde.
Otra filosofía podría ser la religiosidad extrema, en el hemisferio oriental, por ejemplo, donde fanáticos religiosos cometen ciertas atrocidades, en nombre de sus creencias, en nombre de su fe.
Es ahí donde entra la moralidad y la conciencia social, conceptos muy presentes en algunas filosofías, pero totalmente ausentes (nihilismo) en otras.
La vida sin principios, sin un norte, sin una filosofía que nos guíe, es un desastre, es confusa, oscura y difícil. Por eso debe ser una labor diaria el pulir nuestras perspectivas, desarrollar la inteligencia emocional, ser proactivo y asertivo, tener unos principios, valores e ideales que nos guíen y nos permitan una mejor vida en sociedad, aprendiendo de aquellos que han podido encontrar el camino hacia la paz interior, hacia su propia realización personal. ¿Y a ti, te gustaría alcanzar una vida plena, ser una persona plenamente realizada, plenamente feliz?
Sofía, es una filosofía de vida plena y feliz. Vamos tras ella.

22 de septiembre de 2017



El valor de la vida, y la vida con valores
La vida es breve, seamos agradecidos
Por:
Gabriela Martínez

Tras analizar diversos escritos en clase, de autores como Facundo Cabral, he llegado a conclusiones enriquecedoras sobre el valor de la vida. Tomando como base fundamental que la vida tiene un valor incalculable, y que los valores hacen la vida aún más invaluable.
La vida es breve, pero es hermosa, y es a partir de la apreciación de esta idea que lograremos alcanzar este ideal que tanto buscamos. Permitámonos ser astutos, audaces, descubriendo lo insignificante que son nuestros problemas a la hora de compararlos con la gracia de la vida. Vale recalcar que apreciar esta belleza no es atarnos a ella o volvernos dependendientes de cosas mundanas y triviales. Es, más bien, descubrir la importancia de cada una de las circunstancias que enfrentamos, ver la belleza en los detalles cotidianos y poder aceptar lo que venga con un talante de pura alegría y optimismo. Este es uno de los mayores regalos que podemos darnos a nosotros mismos.
La felicidad también se refleja en el servicio. Al momento en que podemos salir de nuestras comodidades y vencer por un momento nuestros caprichos, conocemos el regalo de la felicidad.
Nuestra sociedad necesita hombres y mujeres que puedan sentir el dolor del otro, que puedan ponerse en los zapatos de aquel que sufre, que necesita una mano amiga, dispuestos a acompanarlo mientras atraviesa caminos de tribulación y angustia, porque es sabido que “El que no vive para servir, no sirve para vivir”. Pero para ayudar, donarnos al otro y poder amarle con sus fallas, debemos primero amarnos a nosotros mismos, y amarnos implica conocernos, tanto nuestras capacidades, como nuestras deficiencias, y no solo conocerlas, más bien sacar lo mejor de ellas. Todo lo que tenemos nos hace ser nosotros, nos hace únicos y especiales.
En conclusión, reiterando la idea que recalca la brevedad de la vida, utilicemos la gratitud como un recurso para el éxito. Seamos agradecidos, y considerémonos dichosos ante cualquier cosa que nos presente la vida. El agradecimiento es un arma ante un sin número de cosas, pero más importante, es un arma para el servicio, porque cuando logramos agradecer lo que tenemos, pasamos a un segundo plano, que no se limita a simplemente apreciarlo, mejor aún, se produce el efecto de querer amar al otro y servirle, que es lo que al final puede hacernos plenamente humanos y plenamente felices. 

20 de septiembre de 2017


El hombre se posee en la medida en que posee su lengua

No habrá ser humano completo, es decir, que se conozca y se dé a conocer, sin un grado avanzado de posesión de su lengua. Porque el individuo se posee a sí mismo, se conoce, expresando lo que lleva dentro, y esa expresión sólo se cumple por medio del lenguaje. Ya Lazarus y Steinthal, filólogos germanos, vieron que el espíritu es lenguaje y se hace por el lenguaje. Hablar es comprender, y comprenderse es construirse a sí mismo y construir el mundo. A medida que se desenvuelve este razonamiento y se advierte esa fuerza extraordinaria
del lenguaje en modelar nuestra misma persona, en formarnos, se aprecia la enorme responsabilidad de una sociedad humana que deja al individuo en estado de incultura lingüística.

En realidad, el hombre que no conoce su lengua vive pobremente, vive a medias, aun menos. ¿No causa pena, a veces, oír hablar a alguien que pugna, en vano, por dar con las palabras, que al querer explicarse, es decir, expresarse, vivirse, ante nosotros, avanza a trompicones, dándose golpazos, de impropiedad en impropiedad, y sólo entrega al final una deforme semejanza de lo que hubiese querido decirnos? Esa persona sufre como de una rebaja de su dignidad humana. No nos hiere su deficiencia por vanas razones de bien hablar, por ausencia de formas bellas, por torpeza mecánica, no. Nos duele en lo humano; porque ese hombre denota con sus tanteos, sus empujones a ciegas por las nieblas de su oscura conciencia de la lengua, que no llega a ser completamente, que no sabremos nosotros encontrarlo. Hay muchos inválidos del habla, hay muchos cojos, mancos, tullidos de la expresión.

Una de las mayores penas que conozco es la de encontrarme con un mozo joven, fuerte, ágil, curtido en los ejercicios gimnásticos; dueño de su cuerpo, pero cuando llega el instante de contar algo, de explicar algo, se transforma de pronto en un baldado espiritual, incapaz casi de moverse entre sus pensamientos; ser precisamente contrario, en el ejercicio de las potencias de su alma, a lo que es en el uso de las fuerzas de su cuerpo. Podrán aquí salirme al camino los defensores de lo inefable, con su cuento de que lo más hermoso del alma se expresa sin palabras. No lo sé. Me aconsejo a mí mismo una cierta precaución ante eso de lo inefable. Puede existir lo más hermoso de un alma sin palabra, acaso, pero no llegará a formar forma humana completa, es decir, convivida, consentida, comprendida por los demás.
Pedro Salinas, El defensor



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