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15 de noviembre de 2016

Enseñanzas de la Vida | Paola Jaumot

Enseñanzas de la Vida

Por Paola Jaumot




Nunca se ve más oscuro que cuando va a amanecer

     Siempre ten la luz en tus ojos, aunque a veces el mundo sea oscuro, al final del día, la vida no te quita cosas, te libera de cosas. El bien se alimenta de sí mismo, mientras que, el mal se destruye a sí mismo. La vida da mil vueltas, pero al final todo obra para bien y ocurre como debería. Admiremos lo que tenemos alrededor como los paisajes y fijémonos menos en lo que son las cosas negativas. Cada momento del día es importante, no desperdiciemos ni un segundo de nuestra vida.

     Aprovechemos del tiempo el espacio familiar y social. Haz amigos y ama a alguien aunque sepas que algún día se irán. En cuanto a la familia, siempre hay que tratar de mantener la armonía en ella.

     Por más obstáculos que encuentres en la vida, la naturaleza de los seres humanos no cambia. Si alguien te hace daño, no te cierres, simplemente debes tomar precauciones, también sé más bueno de lo necesario, pues todo el mundo está librando una batalla en su interior y recuerda que cuando alguien tenga un problema ayúdalo, ya que luego puede ser tuyo también.


     “Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir, cuando tengas poco haber pero mucho que pagar y precises sonreír aun teniendo que llorar, cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, descansar acaso debes. Pero nunca desistir, ¡cuando todo esté peor, más debemos insistir!”. Cuando las cosas vayan mal y quieras renunciar, hay que seguir adelante, ya que cosas mejores nos esperan. En momentos así, no debemos de rendirnos. Tenemos que seguir insistiendo.

7 de noviembre de 2016

Conócete | María Mercedes Redondo Menicucci

 Conócete


Por María Mercedes Redondo Menicucci



No estamos deprimidos, simplemente debemos detenernos un tiempo para así poder apreciar todas las cosas bellas y maravillosas de este mundo. Conviene detenernos un tiempo en soledad para reflexionar sobre nosotros mismos y llegar a conocernos profundamente. No debemos ponernos límites, ya que realmente la única limitante que tenemos sólo existe en nuestras mentes.

Más vale conocerse a uno mismo, nuestras emociones, al igual que lo que deseamos sea bueno o malo, porque así como “para amar al prójimo primero tenemos que amarnos a nosotros mismos,” así mismo debemos conocernos y dedicarnos tiempo a nosotros mismos para poder interactuar de la manera más eficaz con los demás.

Todos, aún cuando pensamos lo contrario, tenemos un sin número de atributos, muestras de afecto, soporte, compañía, etc. que ofrecer, que aunque puedan parecer insignificantes para nosotros mismos o los demás, pudieran llegar a ser la muestra de amor, afecto o apoyo que más necesitaba una persona en el momento.  Por lo tanto, no cambies quien eres, tu esencia, cuando te hagan daño o vengan malos momentos. Sólo toma precaución y sigue con tu vida.

Por otro lado, en el camino de la vida siempre habrán obstáculos que nos harán crecer, está en nosotros mismos tomar la decisión de cual camino tomar afrontar nuestros problemas, o nos quedamos derrotados o aprovechamos esas experiencias como una enseñanza y lo utilizamos para aprender de nuestros errores y seguir adelante.

Por consiguiente, aprovecha y disfruta la vida, no dejes pasar el tiempo, presta más atención y dedícale más tiempo a los pequeños detalles, lee más, sal a tomar aire fresco, platica más con amigos, comparte más con tu familia, ama, sobre todo a tu pareja, y si no creen en el amor, respeta como menos. No dejes pasar la vida, que es solo una, aprovéchala todo lo que puedas para vivirla de manera plena.

Disfruta codo detalle de la vida como es y como venga. Siempre hay alguien que estará en peores situaciones y aún así seguirá adelante con su vida mientras nos quejamos. “ Existen muchas cosas en tu vida que sorprenderán a tus ojos, pero solo unas pocas sorprenderán a tu corazón.” Observa a tu alrededor y agradece por todo lo que tienes en la vida. Somos muy afortunados de lo que tenemos, sé feliz.


20 de octubre de 2016

Gotitas de sabiduría | Angelle Isern

Gotitas de sabiduría


Por Angelle Isern





Valentía es tener coraje para hacer algo. Tener coraje y poder controlarse es bastante difícil. Muchos desean controlar o mantener a sus enemigos distantes pero es más duro controlar al propio cuerpo y mente. ¿Por qué? Porque no es fácil tener dominio propio y auto gestionar las emociones y pensamientos. Además los enemigos de por sí normalmente están distantes pero nuestro ser está constantemente bombardeándonos con ideas.

Sabio es aquel que no busca conocerse a sí mismo a través de lo que piensen los demás sino que busca conocerse oyendo sus propios dichos y viendo su accionar. Sabio es quién teme a Dios y acciona de una forma inteligente y eficaz. Sabiduría es más allá que la inteligencia per se, conlleva tener emocionalmente una estabilidad tal que se sepan manejar el día a día de una manera llevadera.
Por otro lado, ser feliz también conlleva conocerse. Conocerse a sí mismo es difícil pero factible. La felicidad es querer lo que ya tenemos, añorarlo sin llegar a la avaricia y conocer nuestras debilidades.
La felicidad y la sabiduría están entrelazadas. Las dos conllevan a conocerse uno mismo. El que es sabio muchas veces es feliz aunque puede estar triste si viese la realidad del mundo. Por otro lado, los felices tienden a ser sabios a nivel social y emocional. En fin, para ser sabios debemos tratar de ser felices y para ser felices debemos ser sabios.

Parte de esa felicidad viene si nos fijáramos en lo que parece cotidiano, las montañas, el cielo, la mar… pudiéramos disfrutar más la vida. Además no estaríamos tristes sino que daríamos gracias por tan Hermosa naturaleza. A veces pensamos que no tiene sentido detenernos de la rutina y admirar la Creación, pero no debería ser así. Somos parte de ella y deberíamos deleitarnos en ella. No sé si me pasa, pero a mí el contacto con la naturaleza me da paz. Entonces ¿por qué no pasamos más tiempo en ella? ¿Por qué no hacer versos con ella?

Crezco cuando me valoro
valoro la vida y sus días
porque el tiempo es oro
y valorar es la única vía.

Crezco como las flores
las flores del campo
que crecen hasta que marchitan
y a nada malo hacen caso.

Crezco como los pájaros
pájaros que van cantando
cantando en los meses, años,
y te van quietamente alegrando.

Crezco como los árboles
árboles de naranja
que no impregnan de olores
pero nunca cambian.

Y aún al caer como la lluvia
crezco como alas de mariposa
que están llenas de colores y lindura
y que can cambiando desde ser oruga.

Y cambiando tengo para ofrecer
destellos de alegría
música y poesía

y un sin fin de melancolías.

14 de septiembre de 2016

El bambú japonés



No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego. También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita sea!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes:

Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer?

No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años…”.

Tú que inicias la universidad, estarás cuatro o cinco años creciendo hacia dentro, estudiando y aprendiendo, para después crecer hacia afuera, trabajar y servir a la sociedad como profesional.

Si no te desesperas y persistes, inevitablemente llegarás. El éxito espera por ti.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirán sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

En la universidad tendrás que aprender nuevos hábitos descartar otros. Este es un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Tiempo, date tiempo, cuatro años, cinco años y te estarás graduando.

No perdamos la fe cuando los resultados no se den en el plazo que esperábamos, No abandones tus sueños.

Mientras estés en la universidad estarás echando raíces, estás creciendo hacia dentro no desesperes, ya tendrás tiempo de crecer hacia afuera.




7 de septiembre de 2016

La Casa Imperfecta




Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglaría de alguna manera.

La conclusión es que debemos pensar como si estuviésemos construyendo nuestra casa. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo. Construir con sabiduría es la única regla que podemos reforzar en nuestra existencia. Inclusive si la vivimos sólo por un día, ese día merece ser vivido con gracia y dignidad.

La vida es como un proyecto de hágalo-usted-mismo. Su vida, ahora, es el resultado de sus actitudes y elecciones del pasado. ¡Su vida de mañana será el resultado de sus actitudes y elecciones de hoy!


El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. "Esta es tu casa, querido amigo -dijo-. Es un regalo para ti".

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

Construimos nuestras vidas de manera distraída, reaccionando cuando deberíamos actuar, y sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros. Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo. Entonces de repente vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Si lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente.
Extraído del libro "La culpa es de la vaca"

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